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<rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0"><channel><atom:link href="https://danielgonzales.blogia.com/feed.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><title>Huar&#xE1;s en su literatura</title><description>Este Portal muestra la literatura ancashina actual. Sobre todo a las nuevas generaciones de narradores y poetas de la sierra de este nuestro Per&#xFA;</description><link>https://danielgonzales.blogia.com</link><language>es</language><lastBuildDate>Sun, 10 Dec 2023 12:02:20 +0000</lastBuildDate><generator>Blogia</generator><item><title>Escribo para el futuro</title><link>https://danielgonzales.blogia.com/2008/073001-escribo-para-el-futuro.php</link><guid isPermaLink="true">https://danielgonzales.blogia.com/2008/073001-escribo-para-el-futuro.php</guid><description><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;" align="center"><em><span style="font-family: Georgia;">Autor de un inquietante volumen narrativo, &ldquo;Algunas mentiras y otros cuentos&rdquo; (2005), el joven narrador ancashino, Daniel Gonzales Rosales (Huaraz, 1976), acaba de entregar la segunda edici&oacute;n de este libro cuyo primer tiraje se agot&oacute; r&aacute;pidamente en su entorno. Su visi&oacute;n acerca del actual proceso de la narrativa regional, es importante en este momento.</span></em><span style="font-family: Georgia;"></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Georgia;">&nbsp;</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Georgia;">&nbsp;</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Georgia;">&nbsp;</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><strong><span style="font-family: Georgia;">En el 2005 publicaste el volumen de cuentos &ldquo;Algunas mentiras y otros cuentos&rdquo;. Este a&ntilde;o apareci&oacute; una segunda edici&oacute;n. &iquest;Esta nueva versi&oacute;n trae cambios?</span></strong><strong><span style="font-family: Georgia;"><br /></span></strong><span style="font-family: Georgia;">Esta edici&oacute;n trae correcciones y un leve ajuste en el discurso de algunos cuentos. Ocurre que por el &iacute;mpetu y la oportunidad, el 2005 los mand&eacute; al editor sin ajustar mucho el discurso. Ahora tuve la oportunidad de ajustar el cuento &ldquo;Tarde&rdquo;, por ejemplo, que me parece que ten&iacute;a m&aacute;s problemas. Luego saqu&eacute; algunos que&iacute;smos en el cuento &ldquo;Nuestras noches falsas&rdquo;. Y uno que otro di&aacute;logo fue corregido para hacer m&aacute;s &aacute;giles las historias </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Georgia;"><br /><strong><span style="font-family: Georgia;">Si la primera versi&oacute;n es del 2005 y esta &uacute;ltima del 2008, &iquest;se podr&iacute;a decir que la tem&aacute;tica e inquietudes de donde parten estos cuentos a&uacute;n est&aacute;n presentes en ti?</span></strong><strong><br /></strong>Creo que s&iacute;. Estos cuentos los dise&ntilde;&eacute; a base de recuerdos y vivencias desde el colegio hasta el final de mi vida universitaria. Y traen como tema principal a la mujer, claro que con mi visi&oacute;n particular, porque muestro a una mujer que busca independizarse, y lo hace, es infiel si lo quiere y elige lo que desea. Es pues la Eva de nuestros tiempos.</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Georgia;">&nbsp;</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Georgia;"><br /><strong><span style="font-family: Georgia;">Se podr&iacute;a decir, entonces, que es una suerte de libro &ldquo;de juventud&rdquo;. &iquest;Sientes que has madurado? &iquest;Qu&eacute; temas trabajas actualmente?</span></strong><strong><br /></strong>Son textos que pertenecen a una etapa muy buena, porque quise hacer algo diferente, que revolucionara la narrativa en Huaraz, con aspiraciones mayores. Y creo que lo consegu&iacute; pues luego han venido nuevos autores que tambi&eacute;n est&aacute;n teniendo renombre en nuestra literatura. &ldquo;Algunas mentiras y otros cuentos&rdquo; es un libro que quiero mucho porque fue mi centro de experimento, ahora me alejo un poco de la tem&aacute;tica er&oacute;tica para centrarme en el sujeto migrante; o sea, me distraigo un poco pero pienso volver al tema de la mujer que es algo m&aacute;s grande, pues la mujer me apasiona como tema, pienso que se puede decir mucho de ella tratando de entenderla y comprenderla, cosa que creo no se ha hecho en el Per&uacute;.</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Georgia;">&nbsp;</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Georgia;"><br /><strong><span style="font-family: Georgia;">Cuando dices &ldquo;que revolucionara la narrativa en Huaraz&rdquo;, &iquest;a qu&eacute; te refieres exactamente?</span></strong><strong><br /></strong>Ocurre que, como en todos lados, hay &iacute;conos, y en Ancash solo se hablaba de tres autores: Carlos E. Zavaleta, &Oacute;scar Colchado, Marcos Yauri... y por ah&iacute; iba entrando Macedonio Villaf&aacute;n. Luego no se hablaba de nadie, salvo de &Iacute;talo Morales en Chimbote... pero por esta zona, nada. Quise que mi voz cambiara esa realidad, aunque no pens&eacute; que luego vendr&iacute;an otras, pues creo que al ver mi libro otros narradores se animaron a publicar; me refiero a Eber Zorrilla y Edgar Norabuena, quienes, no obstante, tienen un discurso diferente al m&iacute;o. Sin embargo, ahora s&iacute; se puede hablar de la nueva narrativa de la sierra ancashina. </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Georgia;">&nbsp;</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Georgia;"><br /><strong><span style="font-family: Georgia;">Has dicho algo interesante, que te diferencias de ellos por el discurso. &iquest;A qu&eacute; atribuyes esta diferencia?: &iquest;a otras lecturas, a un origen distinto, a otros objetivos frente a la literatura?</span></strong><strong><br /></strong>Son muchas cosas. Ellos tienen otro origen, son de la sierra como yo, pero provienen de un mundo en que lo rural es determinante. Y yo soy de la peque&ntilde;a ciudad, pero tambi&eacute;n de la gran urbe, pues viv&iacute; algunos a&ntilde;os en Lima. Si lo que busca el escritor es mostrar su realidad, entonces nuestras realidades son distintas. Por otra parte, ellos (Norabuena y Zorrilla) quieren formar parte de la tradici&oacute;n de narradores como Colchado, Cronwell Jara, Dante Castro, etc., por eso escriben como ellos. Yo pretendo no ser de ninguna pero se nota mis influencias, pretendo hablar del migrante, de esta sierra que no solo es campo y mitos. Si lo piensas, en Ancash, Zavaleta y Yauri son los &uacute;nicos que hablan de la sierra urbana, pero lo que dicen qued&oacute; en su tiempo. Ahora hay que mostrar la sierra del siglo XXI, la que no est&aacute; desvinculada de los adelantos, como Internet por ejemplo. En suma, distintas lecturas, distintas aspiraciones, distintas generaciones y visiones del mundo... Yo escribo para el futuro. </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;">&nbsp;</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;">Fuente: </span><a href="http://lasfugasdelornitorrinco.blogspot.com/2008/06/daniel-gonzales-rosales.html"><span style="color: windowtext;"><span style="font-family: Times New Roman;">http://lasfugasdelornitorrinco.blogspot.com/2008/06/daniel-gonzales-rosales.html</span></span></a></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;">&nbsp;</span></p>]]></description><pubDate>Wed, 30 Jul 2008 17:36:00 +0000</pubDate></item><item><title>Cuentas de cuento en la palabra emergente de Daniel Gonzales por Gonzalo Espono Reluc&#xE9;</title><link>https://danielgonzales.blogia.com/2008/040501-cuentas-de-cuento-en-la-palabra-emergente-de-daniel-gonzales-por-gonzalo-espono-reluce.php</link><guid isPermaLink="true">https://danielgonzales.blogia.com/2008/040501-cuentas-de-cuento-en-la-palabra-emergente-de-daniel-gonzales-por-gonzalo-espono-reluce.php</guid><description><![CDATA[<p align="justify">La aparici&oacute;n de <em>Algunas mentiras y otros cuentos</em> no tuvo la recepci&oacute;n medi&aacute;tica que gozan los escritores que publican en sellos editoriales que desde el poder del capital pretenden definir el gusto lector. Sin embargo, el libro circul&oacute; con la acogida de ese lector despreocupado del reclame y s&iacute; atento al m&eacute;rito literario, surgiendo la necesidad de relievar la palabra de un narrador emergente y su importancia como cuentista. Me refiero a Daniel Gonzales.<br /><br />Se trata de un texto que en realidad re&uacute;ne dos libros y que responden a dos momentos diferentes de la escritura: <em>Algunas mentiras y otros cuentos</em> y<em> La otra creaci&oacute;n</em>. Este &uacute;ltimo se diferencia del primero por preferir una t&eacute;cnica que se ajusta a la brevedad como centro de realizaci&oacute;n del cuento. Es decir, se trata de microcuentos en el que destaca esa relaci&oacute;n de los h&eacute;roes del g&eacute;nero humano y sus vicisitudes frente al tiempo para establecer una cadena circular en la realizaci&oacute;n del cuento. De all&iacute; que podr&iacute;amos decir que estos relatos abonan a un manejo donde el lenguaje es uno de los elementos centrales del relato.<br /><br />Un estilo que podemos definirlo como desapegado, que no se entusiasma ni quiere involucrarse con lo ocurrido en su materia narrativa. As&iacute; la voz del narrador se deja llevar para exhibir m&aacute;s bien los intersticios del drama que se pretende narrar. Son cuentos que cautivan, pues est&aacute;n he-chas desde historias de diversas miradas en los juegos del amor, adem&aacute;s de su carga dram&aacute;tica. La mayor&iacute;a de los relatos acusan como s&iacute;mbolo el desamor, la aparente trama rom&aacute;ntica siempre llega al desapego, de aquello que se tuvo o se desea y no se posee o pertenece a la bruma de la nostalgia. No pretende remedar en ning&uacute;n caso la novela casera, el dramita de amantes, por el contrario, si acaso ello ocurre es para ofrecer una estructura narrativa que parodia lo que sucede en las telenovelas, como ocurre en &ldquo;De TV&rdquo;. El desamor aparece como un pretexto para la ternura, aunque no siempre ser&aacute; lo que el lector espera, de all&iacute; el car&aacute;cter sorpresivo y la eficacia de estos cuentos. Estos usos se ven acompa&ntilde;ados por un lenguaje que tiende a la eficacia y a comprimir la historia, del mismo modo, que por momentos resulta en sucesiones que retratan situaciones cr&iacute;ticas o remiten a formas regionales presentes en el habla. As&iacute; entonces, lenguaje y estrategia de la voz del narrador hacen de estos relatos una aventura singular.<br /><br />Como narrador le interesa la fuerza que puede admitir su presencia, por eso suministra estrategias donde anuda sus cuentos desde la tercera persona o desde una primera persona que se presenta para hilar el relato, no para decir todo lo que ve o hacen sus personajes. Esto a la par de un tipo de sujetos presentes, que interpelan, que aparecen como si estos fueran parte del relato y que ponen en alerta al lector sobre la historia que est&aacute; elaborando desde su condici&oacute;n de lector como magistralmente ocurre en el cuento que da t&iacute;tulo a esta colecci&oacute;n o &ldquo;No m&aacute;s una vez por mes&rdquo;.<br /><br />Las historias elegidas tienen que ver, como se&ntilde;alamos, con el desamor, pero tratadas a partir de elementos en apariencia cotidianos, siempre en media res, aunque se descubren tensos con un ritmo que simplemente desborda. Son, en buena cuenta, de una sencillez cuya complejidad es lo que da sentido a su naturaleza narrativa. Historias donde los protagonistas se descubren en un espacio diferente, en la mayor&iacute;a de los casos, j&oacute;venes, algunos de los cuales han tenido que salir a la ciudad, a la capital. La eficacia del relato adem&aacute;s est&aacute; garantizada por su estructura sorpresiva. &ldquo;Ritual&rdquo; tiene la aparente ausencia de la voz del narrador, la historia aparece como si se tratara de un visor que quiere captar la sucesi&oacute;n de una historia. &ldquo;Nuestras noches falsas&rdquo; donde el sue&ntilde;o es pretexto del deseo (&ldquo;So&ntilde;&eacute; mi propio sue&ntilde;o, despierto.&rdquo;). &ldquo;No habr&aacute; soledad&rdquo; es un cuento donde la prosa sorprende por esa forma del desamor que est&aacute; a la espera del tiempo. Los juegos del tiempo, la nostalgia y el reencuentro, aparecen en &ldquo;Complicidad inviolable&rdquo;, un relato en exceso sugerente. &ldquo;Tarde&rdquo; es un cuento en varios tiempos, donde la repetici&oacute;n, la rutina se transforma en una aventura. &ldquo;De TV&rdquo; es una historia en apariencia simple, com&uacute;n, que repasa el desamor en un amor acaso posible.<br /><br />Siendo esta una nota liminar, voy a detenerme en dos relatos. Es en &ldquo;No m&aacute;s una vez por mes&rdquo; donde la t&eacute;cnica del cuento suelda lenguaje e historia. Se narra una historia del despechado, de aquel que est&aacute; amando, pero entiende que otro tambi&eacute;n ama a su pareja. Realizada en primera persona, los hace desde un enunciado envolvente: &ldquo;No quisiera ser yo quien te abra los ojos&rdquo;, conforme avanza el relato se vuelve m&aacute;s agresivo y atrevido (&ldquo;&iquest;Sabes que existo&rdquo;, &ldquo;(soy el desconocido)&rdquo;, etc.) hasta el punto de interpelar al otro (&ldquo;&iquest;Ahora dime si es feliz?&rdquo;) . Historia que continua con desparpajo, como la declaraci&oacute;n despechada del amante herido y que quiere anular al otro (&ldquo;&iquest;Sabes por qu&eacute; no se deshace de ti?&rdquo;) en una estructura que alcanza su complejidad cuando descubrimos que es una simulaci&oacute;n, un cuento ahora hecho carta, la que estamos leyendo sorprendidos, perplejos, pero al igual que el lector que el narrador insin&uacute;a:<br /><br /></p><blockquote><p align="justify">Es entonces cuando encuentro que no soy yo el que escribe, sino el que lee,<br />perplejo, como t&uacute; en este momento. Sin entender o sin querer entender d&oacute;nde fue<br />el origen de lo escrito, deseando tener la suerte de ser un lector m&aacute;s de esta<br />carta extraviada, que luego por error, fue a parar a alg&uacute;n correo ajeno, y no<br />ser t&uacute;, y no ser yo.<br /></p></blockquote><p align="justify"><br />&ldquo;Algunas mentiras&rdquo; tiene el m&eacute;rito de ser un cuento redondo. La historia comienza, esta vez desde la primera persona, &ldquo;Aparec&iacute; por la avenida&rdquo;, todo parece ser la realizaci&oacute;n del encuentro sensual, t&iacute;midamente erotizado, feliz de dos j&oacute;venes. Una historia de una ingenuidad sensual y tierna, pero que nos deja doblemente sorprendidos. Primero porque lo que aparece contado como haza&ntilde;a y moldeando la linealidad del relato, es la presencia de un interlocutor que est&aacute; escuchando la historia, callado aunque interviene en varios momentos del cuento (&ldquo;&ndash;Pero ella.&rdquo;), otras veces es el narrador el que conversa con su auditorio, se sale de la historia para aclarar a su auditorio (&ldquo;&iquest;Me en-tiendes? / &ndash;Claro&rdquo;) y hasta momentos que evocan un doble registro, la del personaje o la del oyente, as&iacute;:<br /><br />&ndash;Entonces sucedi&oacute;.<br /><br />No a&uacute;n. Giramos. Qued&oacute; entre el &aacute;rbol y yo.<br /><br />&ndash;Toda tuya.<br /><br />Esta &uacute;ltima frase para expresar la interjecci&oacute;n de ella o la confirmaci&oacute;n que hace su auditorio. Relato l&uacute;dico, de aventura y ternura, donde al final se descubre que todo lo que se nos ha contando es un sue&ntilde;o, donde los amigos escuchan la aventura del narrador. Ambos cuentos representan a Daniel Gonzales, cuentista emergente, fabulador que sabe dosificar su estrategia y allanar al lector a reorientar su lectura, su creencia, su apego a la historia, porque no siempre las historias siguen la l&oacute;gica sugerida.<br /><br />Corresponde finalmente decir que <em>Algunas mentiras y otros cuentos</em> es un libro inicial, donde el trabajo con la palabra, la elecci&oacute;n de la historia, la trama y los desenlaces se juntan para presentar a un cuentista del que esperamos pronto nuevas haza&ntilde;as. Logro, entre logro, la de un fabulador que sabe tomar la palabra para que sus lectores lo sigamos en sus sugerentes traves&iacute;as, un narrador de fibra, fino.</p>]]></description><pubDate>Sat, 05 Apr 2008 15:01:00 +0000</pubDate></item><item><title>La realidad del ser mestizo: a prop&#xF3;sito de las &#xFA;ltimas ri&#xF1;as por los derechos de las lenguas nativas.</title><link>https://danielgonzales.blogia.com/2007/121101-la-realidad-del-ser-mestizo-a-proposito-de-las-ultimas-rinas-por-los-derechos-de-las-lenguas-nativas-.php</link><guid isPermaLink="true">https://danielgonzales.blogia.com/2007/121101-la-realidad-del-ser-mestizo-a-proposito-de-las-ultimas-rinas-por-los-derechos-de-las-lenguas-nativas-.php</guid><description><![CDATA[<p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: right" class="MsoNormal" align="right"></p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <em>Publicado en&nbsp;"La Primera" de Huaraz</em><em></em>&nbsp;</p><p align="justify">Muchos de los que vemos estas constantes luchas en torno a los derechos de los pueblos nativos (estos &uacute;ltimos d&iacute;as respecto a las lenguas) nos quedamos en un c&oacute;mplice pero l&oacute;gico silencio, por no estar directamente relacionados con ninguna de las dos posturas; o m&aacute;s bien, por estar justo en medio de las dos. Pues nosotros, la mayor&iacute;a, no somos nativos, hablo en nombre de los que aceptamos realmente qui&eacute;nes somos, pues no somos descendientes directos de los nativos americanos asentados en esta zona, ni de los espa&ntilde;oles; aunque tengamos el alma y el ansia de parecernos m&aacute;s a estos &uacute;ltimos. Pero la cruda realidad (cruda porque muchos de los que conozco y desconozco, quisieran no estar en este momento hist&oacute;rico) muestra que somos una compleja mezcla de las dos culturas y de las a&ntilde;adidas en el transcurso de los a&ntilde;os posteriores a la conquista.&nbsp; </p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.4pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify">Nosotros los mestizos, nos mostramos incluso indiferentes a estos problemas, porque no podemos salir en contra de ningunos, pues somos parte de los dos bandos. Quedamos en silencio pero preocupados porque no terminamos de entregar muestro voto y raz&oacute;n a ninguno de los contendores, porque perder&iacute;amos nuestra mitad. Resulta dolorosa y muchas veces imposible la decisi&oacute;n, pues ser&iacute;a volvernos seres parciales.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.4pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify">La mayor&iacute;a de nosotros, dominamos y queremos nuestra lengua nativa, aunque solo la usemos al nivel familiar y ya con menos frecuencia. Algunos hasta nos atrevemos a vestir y defender nuestra media identidad ancestral precolombina, a diferencia de algunos (en realidad los m&aacute;s), que al igual que las anteriores generaciones, esconden su origen, normalmente sin &eacute;xito o con el &eacute;xito del payaso, y adoptan esa f&aacute;cil postura criolla que a&uacute;n se conservan en las ciudades. Pero a pesar de esto, nuestro mestizaje hoy se muestra m&aacute;s abierto y reluce y se apodera incluso de los centros. Muestra de esto es la programaci&oacute;n tanto de la televisi&oacute;n y la radio que se puede ver ahora mismo.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.4pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify">No es vanagloria. Es coraje. Coraje porque una vez m&aacute;s, estas ri&ntilde;as congresales nos muestran que no terminamos de aceptar y respetar qui&eacute;nes somos, tocando asuntos que pueden debatirse y concluir satisfactoriamente por una situaci&oacute;n de respeto, dejando las mezquindades y redistribuyendo adecuadamente los presupuestos que se dispersan o mal gastan por las entidades del estado. Faltan ganas o cojones para decirle s&iacute; a estos proyectos reivindicatorios, tal vez porque quien nos gobierna usa sedantes MADE IN USA o de otras lejan&iacute;as, o porque queremos hacerle caso a cierta docta que piensa que Occidente es lo mejor que nos ha pasado.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.4pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify">Volviendo al meollo, estos asuntos deben tocarse pero cuando haya una verdadera representaci&oacute;n de los nativos y mestizos, o de los que se sientan tales, en el congreso. Si no, pasar&aacute; lo que est&aacute; pasando: risas de la raz&oacute;n, de esa raz&oacute;n occidentalizada y silencio impotente de los que irresponsablemente representan a los nativos. Y los dem&aacute;s, los m&aacute;s, o sea los mestizos, bien gracias. Al ver esas im&aacute;genes hirientes y aparentemente graciosas, a muchos de los peruanos, o sea a los de la mezcla no buscada de m&aacute;s de quinientos a&ntilde;os,<span>&nbsp; </span>nos revienta ver estas discusiones desiguales y marginantes cuando en realidad deber&iacute;amos encontrar debates de verdaderos peruanos, buscando soluciones para los peruanos, no soluciones para los bolsillos de los pocos ricachones que est&aacute;n enquistados en el poder y que son los titiriteros de los congresistas de provincia que calcan sus actitudes y decisiones. Congresistas todos salidos de intereses particulares o que representan a intereses de clase (esa que pretende gobernar a pa&iacute;s, claro) o esos que quisieran vivir en latitudes n&oacute;rdicas, pero que triunfan all&aacute; mismos por mostrar e investigar la realidad que atropellan, o sea la nuestra. Intelectuales que son respetados por su lejan&iacute;a de ese Norte y que saben que yendo all&aacute; no ser&iacute;an nada, porque terminar&iacute;an siendo minor&iacute;a como aquella que aqu&iacute; desprecian. </p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span>&nbsp;</span><span>&nbsp;</span><span>&nbsp;</span><span>&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span>Y qu&eacute; debemos hacer nosotros los mestizos responsables. Solo aceptar esa olvidada realidad que queremos esconder. Respetar que a&uacute;n existen esas minor&iacute;as que esperan mucho de nosotros, sus hijos o nietos. Y que con sus limitaciones llegan al congreso, por ahora haciendo acto de presencia, pero dando el ejemplo. Ejemplo que al mismo tiempo muestra la realidad peruana, poca instruida en los m&aacute;rgenes (que no es otra cosa que la p&eacute;sima educaci&oacute;n que brinda el estado a los que menos tiene). Analizar esa realizad que es tan culta en el <span>&nbsp;</span>otro lado, en el centro. &ldquo;Centro&rdquo; excluyente, que olvida al verdadero Per&uacute;. Nos queda solo comprender nuestro pasado que arrinconamos siempre que podemos. Solo conciliar y buscar salidas razonadas que no perjudiquen a nadie. Nos toca defender los derechos de nuestros antecesores de manera pensada para no herirnos como lo estamos haciendo. Solo entendernos como peruanos que finalmente somos, no solo los unos, ni solo los otros.</p>]]></description><pubDate>Tue, 11 Dec 2007 09:08:00 +0000</pubDate></item><item><title>Ritual</title><link>https://danielgonzales.blogia.com/2007/082901-ritual.php</link><guid isPermaLink="true">https://danielgonzales.blogia.com/2007/082901-ritual.php</guid><description><![CDATA[<p align="justify"><strong><span style="font-family: Arial"></span></strong></p><p align="justify"><strong><span style="font-family: Arial"></span></strong><span style="font-family: Arial">&mdash;Veo que no bailas.</span></p><p align="justify"><span style="font-family: Arial"></span><span style="font-family: Arial">Una mirada poco interesada, pide una cerveza, no recibe respuesta.</span></p><p align="justify"><span style="font-family: Arial"></span><span style="font-family: Arial">&mdash;&iquest;Me dejas invitarte algo de beber?; &iquest;una cerveza?&shy;&mdash; insiste.</span></p><p align="justify"><span style="font-family: Arial"></span><span style="font-family: Arial">Sin mirarlo:</span></p><p align="justify"><span style="font-family: Arial"></span><span style="font-family: Arial">&mdash;Una &ldquo;Pi&ntilde;a colada&rdquo;.</span></p><p align="justify"><span style="font-family: Arial"></span><span style="font-family: Arial">As&iacute; inician su charla. Despu&eacute;s, ella invita; para no deber favores. El di&aacute;logo no es del todo amable; pero mientras ocupan un asiento en la taberna, nunca se corta. No bailan.</span></p><p align="justify"><span style="font-family: Arial"></span><span style="font-family: Arial">La calle con su contada gente, por la hora avanzada, los acoge fr&iacute;a e indiferente. Caminan con ocio; hablan de sus rutinas (cuidando mencionar solo lo necesario): ella vino a ver a su madre, est&aacute; de visita, como cada cuatro meses; &eacute;l no puede ni quiere moverse de aqu&iacute;, ama su tierra, repite esto siempre, es su mejor excusa; ella cambia de empleo con frecuencia, ahora trabaja en una f&aacute;brica textil, no desea eternizarse en un empleo, pero aunque no lo quiere reconocer, es una esclava eterna; no puede quejarse, le va bien, ya se habitu&oacute;; es f&aacute;cil hacerlo en la capital; &eacute;l, por fin se ha recibido de maestro, le dieron una plaza por Yanama, a once horas de aqu&iacute;; es una buena oportunidad.</span></p><p align="justify"><span style="font-family: Arial"></span><span style="font-family: Arial">Luego un silencio absoluto.</span></p><p align="justify"><span style="font-family: Arial"></span><span style="font-family: Arial">&nbsp;</span><span style="font-family: Arial">&mdash;Parto dentro de dos d&iacute;as.</span></p><p align="justify"><span style="font-family: Arial"></span><span style="font-family: Arial">&mdash;Es pronto.</span></p><p align="justify"><span style="font-family: Arial"></span><span style="font-family: Arial">&mdash;Lo s&eacute;.</span></p><p align="justify"><span style="font-family: Arial"></span><span style="font-family: Arial">&mdash;Pero, supongo que vendr&aacute;s.</span></p><p align="justify"><span style="font-family: Arial"></span><span style="font-family: Arial">&mdash;Claro. Siempre que pueda.</span></p><p align="justify"><span style="font-family: Arial"></span><span style="font-family: Arial">Conversan c&oacute;modos y prudentes, de modo confidencial. En general el di&aacute;logo es un jarro suspendido en el aire; saben que solo una frase puede hacerlo caer, y los a&ntilde;icos incrust&aacute;rseles para da&ntilde;arles por siempre; pero &eacute;sta, no llega nunca.</span><span style="font-family: Arial">Sentados en un parque, distra&iacute;dos del paso de las horas, las palabras no pueden acabar. Para hablar necesitan todo el tiempo que no tienen. Ella se percata.</span></p><p align="justify"><span style="font-family: Arial"></span><span style="font-family: Arial">&mdash;&iquest;Nos vamos?</span></p><p align="justify"><span style="font-family: Arial"></span><span style="font-family: Arial">&mdash;S&iacute;.</span></p><p align="justify"><span style="font-family: Arial"></span><span style="font-family: Arial">No se dicen m&aacute;s. &Eacute;l la abraza sin vacilar. Ella, recostada en &eacute;l, como un ni&ntilde;o, se deja llevar.</span></p><p align="justify"><span style="font-family: Arial"></span><span style="font-family: Arial">Al ingresar, ella se sienta, junto a la gran ventana del cuarto, en la &uacute;nica silla. Mira la calle vac&iacute;a. &Eacute;l, parado al borde de la puerta, fuma mudo e impasible. Ella espera el peso de las manos sobre sus hombros. &Eacute;l, tira el cigarrillo fumado a medias, lo pisa al dar el primer paso, y la toma como ella imagina. La besa en el rostro: un susurro cosquilleante, acompasado con el tono de voz &mdash;que revienta como m&uacute;sica lejana, cuyas notas todav&iacute;a est&aacute;n en el recuerdo&mdash;, de s&uacute;bito, la hace levantarse y abrazarle desenfrenada. Junto al beso que se torna interminable, se produce el desprendimiento de prendas. La sostiene en sus brazos, la extiende en el lecho, abriga su piel con la suya: privilegiado, el tacto, emerge en su reino.</span><span style="font-family: Arial"><span>&nbsp;</span>Navegan imperturbables en un mar ya conocido, disfrutando el vaiv&eacute;n de las olas: lentas, medianas, violentas, que los extrav&iacute;a en un naufragio que desean inagotable, eterno. Llega, empero, el descenso impostergable, aborrecido. El mar se diluye.</span></p><p align="justify"><span style="font-family: Arial"></span><span style="font-family: Arial">Quedan en un cuarto con su &uacute;nica silla y la gran ventana, en ese lecho grato que a&uacute;n no extingue sus brasas; con la misma oscuridad y el mismo silencio de la hora; la misma habitaci&oacute;n de antes, de ahora, de siempre. Ella le mira; piensa: &ldquo;te odio&rdquo;. Sonr&iacute;e, y susurra igualmente:</span></p><p align="justify"><span style="font-family: Arial"></span><span style="font-family: Arial">&mdash;Tambi&eacute;n te extra&ntilde;&eacute;.</span> </p><p></p>]]></description><pubDate>Wed, 29 Aug 2007 15:44:00 +0000</pubDate></item><item><title>Da la bienvenida</title><link>https://danielgonzales.blogia.com/2007/071502-da-la-bienvenida.php</link><guid isPermaLink="true">https://danielgonzales.blogia.com/2007/071502-da-la-bienvenida.php</guid><description><![CDATA[<p align="justify">La literatura no est&aacute; restringida a los centros, esa es una realidad. Los m&aacute;rgenes tiene su producci&oacute;n muchas&nbsp;veces extremadamente aut&oacute;noma. Pero para mostrarse y&nbsp;hacerse escuchar,&nbsp;los autores de provincia se ven condenados a recurrir a los centros, y en ese af&aacute;n de ir y venir, y menos venir que ir, se&nbsp;vuelven parte del centro, se asientan en &eacute;l&nbsp;y pierden su estatus de marginales. Por ello, estas ventanas, se presentan como soluci&oacute;n para no recurrir mucho al centro (pues no se puede negar que se necesita de &eacute;l). </p><p align="justify">Este especio busca mostrar los trabajos que los nuevos autores huarasinos realicen en nuestros terru&ntilde;o o fuera de &eacute;l para no desligarnos del centro. La iniciativa busca que otras voces nuevas se unan y muestren la vigencia de la literatura en Huar&aacute;s, tierra que como&nbsp;otras tiene una constante producci&oacute;n literaria.</p><p align="justify">La invitaci&oacute;n est&aacute; abierta, </p><p align="justify">Bienvenidos a esta nueva voz que agudiza sus cuerdas&nbsp;para hablarle al mundo en un coro de amigos.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>]]></description><pubDate>Sun, 15 Jul 2007 04:55:00 +0000</pubDate></item><item><title>Nuestras noches falsas.</title><link>https://danielgonzales.blogia.com/2007/071501-nuestras-noches-falsas-.php</link><guid isPermaLink="true">https://danielgonzales.blogia.com/2007/071501-nuestras-noches-falsas-.php</guid><description><![CDATA[<p align="justify"><span style="font-family: Arial">Anoche so&ntilde;&eacute; que dorm&iacute; con una mujer casada. Llegu&eacute; junto a la lluvia violenta. Llam&eacute; a su puerta sabiendo que estaba sola. Su sorpresa fue grande. &iexcl;Tanto tiempo!, dijo. No tuve palabras, y no importaron. Me estrujaba susurrando: &ldquo;&iexcl;tanto tiempo!&rdquo;, una y otra vez. Sent&iacute; sus l&aacute;grimas mojando mis mejillas, como cuando dijo que no nos ver&iacute;amos m&aacute;s, que ya no estaba sola, que llegu&eacute; tarde.</span></p><p align="justify"><span style="font-family: Arial"></span><span style="font-family: Arial">Hablamos poco &mdash;el tiempo era corto&mdash; importaba el instante. Tengo que amarte, dije, no esperando respuesta; no la dio&hellip; Su piel era la misma, aquella que antes se abrasaba con estas mismas manos. La identificaci&oacute;n fue instant&aacute;nea; suficiente para enterarme que a&uacute;n esperaba mi piel respirar junto la suya; acaso rememorando momentos lejanos, id&eacute;nticos a los de sus sue&ntilde;os, y a los d&iacute;as bajo el sol, o la lluvia, en un bosque alejado de todos.</span><span style="font-family: Arial">Ella volv&iacute;a de cuando en cuando al mundo real; incr&eacute;dula. Rogando esto no fuera solo un sue&ntilde;o de los tantos que ten&iacute;a, y deb&iacute;a no so&ntilde;ar; porque entraba en los m&iacute;os y se negaba a salir. No deb&iacute;a el tiempo consumir este encuentro, mas indiferente, lo hac&iacute;a.</span><span style="font-family: Arial">Qued&oacute; dormida en mis brazos, rogando me quedara un instante. La vi dormir. No quise interrumpir su sue&ntilde;o apacible. So&ntilde;&eacute; mi propio sue&ntilde;o, despierto: so&ntilde;&eacute; que la lluvia nos mojaba al pie de un &aacute;rbol, violenta. Empapados, amantes, sintiendo las gotas caer persistentes, como ahora a la casa so&ntilde;ada; entonces le ped&iacute;a con la mirada, como ahora a su rostro dormido, no me apartara de su mente, cuando en realidad nunca lo hac&iacute;a. So&ntilde;&eacute; que la llevaba lejos, donde nadie pudiera encontrarnos; y que la ten&iacute;a no esta noche sino todas las noches, con todos sus d&iacute;as; y que la vida que llevo no era m&aacute;s que un sue&ntilde;o, absurdo; que su vida no se hab&iacute;a separado de la m&iacute;a para perderse en lo que era hoy; que sus manos no tocaban m&aacute;s que mi piel, y que el tiempo se hac&iacute;a eterno para ambos; lejos, muy lejos: all&aacute;&hellip; de donde no se puede volver.</span></p><p align="justify"><span style="font-family: Arial"></span><span style="font-family: Arial">Despert&eacute; estando despierto cuando ella todav&iacute;a dorm&iacute;a. Atisbaba el alba, la ma&ntilde;ana se acercaba para sorprendernos en un instante imposible. A m&iacute;, despertando en el lugar equivocado; y a ella con el sol en el rostro, como antes, so&ntilde;ando en mis brazos. No quise apartarla, quiz&aacute; so&ntilde;aba en nuestro mundo fallido; o que hac&iacute;amos el amor, as&iacute;, por gusto. Complacida, incr&eacute;dula, temblorosa; so&ntilde;aba intuyendo la realidad, pues no sab&iacute;a como antes; sino a infringida, forzada, imperfecta. Debi&oacute; esto inquietarla: Sent&iacute; su sobresalto repentino, mas apagado al sentir mi respiro. No quise despertarla, pero lo hice. Pidi&oacute; un minuto m&aacute;s, como antes: &iexcl;c&oacute;mo negarme!... Tambi&eacute;n so&ntilde;&eacute;. So&ntilde;&eacute; que hac&iacute;amos el amor, en pleno d&iacute;a, a escondidas, al pie de un &aacute;rbol, refugiados en un bosque de ma&ntilde;anas floridas, en la casa que solo los dos conocemos y donde despertamos enlazados al amanecer, escondida siempre, ah&iacute;, muy lejos&hellip; Desnudos, l&uacute;dicos, lascivos, amantes; sintiendo y amando como antes, felices; incluyendo el v&eacute;rtigo de sentirnos descubiertos por alguien, quiz&aacute; el guardabosque; mas vencidos por la pasi&oacute;n, indiferentes al tiempo, a nuestros mundos, a todo.</span></p><p align="justify"><span style="font-family: Arial"></span><span style="font-family: Arial">Son&oacute; la puerta, esa que nunca lo hac&iacute;a. Nos descubrieron. No el guardabosque, o el esposo olvidado, sino la madre, que siempre estaba, como antes. Apenas tuve tiempo para refugiarme donde ya sab&iacute;a (lugar sugerido en mis sue&ntilde;os, habilitado en los suyos), pero sin resultado alentador. Algo la traicionar&iacute;a: su madre seguir&iacute;a mis pasos, llegar&iacute;a a m&iacute;; y al encontrarme, sabr&iacute;a, explotar&iacute;a, ser&iacute;a el fin. No era justo, no se lo merec&iacute;a. Despert&eacute;. Despert&eacute; y a&uacute;n dorm&iacute;a en mis brazos. So&ntilde;aba; quiz&aacute; que hac&iacute;amos el amor, en un bosque, al pie de un &aacute;rbol, o en una casa bajo la lluvia violenta; ya no importaba, era tarde, no quise interrumpirla. Despert&eacute;.</span> </p><p align="right">(Este cuento pertenece al libro&nbsp; <em>Algunas mentiras y otros cuentos</em>)</p>]]></description><pubDate>Sun, 15 Jul 2007 04:07:00 +0000</pubDate></item></channel></rss>
